Llevo más de diez años fotografiando matrimonios en todo Chile, especialmente entre el Valle de Colchagua y los viñedos Curicanos.
Trabajaré en base a la observación. Prefiero presenciar el momento justo, cuando los sentimientos auténticos salen a la superficie, en lugar de perseguir escenas virales o momentos fabricados.
La luz natural es mi principal herramienta, y con ella intento crear imágenes que se sientan vivas, cálidas y verdaderas, con una vibra orgánica inherente a cada matrimonio.
Durante su matrimonio trabajaré con discreción y calma. Para mí es importante que las personas se sientan cómodas, que olviden que hay una cámara presente; porque eso es lo que permite que los gestos genuinos fluyan libremente. Las risas espontáneas, el abrazo que nadie planeó, las miradas de afecto: eso es lo que busco registrar.
Ofrezco diferentes paquetes y servicios para que puedan armar según lo que necesiten, adecuándonos siempre al contexto de cada celebración.
Si buscan un servicio de fotografía para construir los recuerdos más importantes de su día, y un fotógrafo que trabaje de manera discreta, con un estilo sobrio y cercano, conversemos.